Hoy estoy Macanudo. Segunda parte

Si uno mira dentro de los ojos de Madariaga ¿qué ve?. ¿Un osito de peluche sin vida o acaso a un ser lleno de emociones, un compañero ideal para las noches de insomnio, un confidente que jamás dice una palabra de mas? Los duendes ¿dejan las maldades para hacer el bien o tal vez en algún momento dejan de llamar la atención con sus excentricidades? No, la respuesta a todas esas preguntas es no; Liniers no presenta las respuestas, solo unos dibujitos que se preguntan de todo, que hacen del trazo gruso en la crítica de lo cotidiano un ejemplo de mediocridad de alto vuelo, chistes obvios y con una indigna referencia a sucesos culturales o políticos que superan esa falta de profundidad o seriedad con el resabio en la boca del lector; del lector ávido, del macanudo incisivo, del liniersófilo abundante de referencias macanudísticas. Ah, eso sí, si no amás a Liniers y a Macanudo, deja de leer y compra algún libro de autoayuda, estás en graves problemas, y este lugar interestelar (estoy entre Liniers y Macanudo) no se hace cargo de gente con problemas psicológicos y/o psicopedagógicos.

sábado, diciembre 17, 2005 by Germán